jueves, 8 de noviembre de 2012

¿Cuál es el propósito de la Educación?


     Desde mi punto de vista, la educación debe tener como propósito la formación integral de la persona, es decir, debe aspirar al desarrollo pleno de la personalidad.
     Esta formación comienza desde la niñez y comprende diferentes aspectos que, pueden realizarse tanto dentro como fuera de la escuela. Debe contribuir al crecimiento intelectual, moral y físico del niño y del adolescente.
     Por un lado, la educación estaría relacionada con la preparación académica, recibida por un niño, desde que comienza su escolaridad y destinada a acrecentar los conocimientos intelectuales o culturales. En esta etapa el papel del maestro es fundamental: acompaña y guía al niño en su aprendizaje. El niño aprende a leer, a escribir, a contar, a ser creativo, en los primeros años de escuela.
     El maestro es una figura de referencia, no sólo en la infancia sino también en la adolescencia, que proporciona al alumno los instrumentos necesarios para conseguir, además de conocimientos, más seguridad en sí mismo y una progresiva autonomía. La labor docente debe tener como finalidad potenciar las habilidades a nivel cognitivo, afectivo, personal y social para conseguir la madurez del alumno.
     Actualmente, junto a los métodos tradicionales, las nuevas tecnologías apoyan el trabajo educativo. La información que a través de ellas se obtiene es variada y atractiva por su novedad para los alumnos. Sin embargo para que sea eficaz ha de ser utilizada en su justa medida y adaptada a la edad y madurez del niño
     Por otro lado, la educación también supone el entendimiento de las normas y costumbres que rigen la sociedad y que permiten la convivencia. Éste es un aspecto de la educación que ya debe haber empezado antes de que el niño comience el período escolar. Los padres, sobre todo, o cualquier otro adulto que forme parte del mundo de un niño, de manera habitual, deben inculcar a este niño, desde muy pequeño, unos hábitos de comportamiento que le permitan una mejor adaptación a la nueva vida escolar. A partir de este momento la colaboración entre los padres y el maestro para continuar con la educación del niño, debe primar sobre cualquier otro interés. Ambas partes deberían seguir unos criterios comunes que no confundieran al alumno, que favorezcan su integración dentro del grupo escolar y como meta final en la sociedad.
     También desde el colegio y desde las familias se debe fomentar el espíritu crítico, el trabajo en equipo y la capacidad para resolver las dificultades que le surjan en su entorno de trabajo.
     Tampoco se debe olvidar otro aspecto importante de la educación, relacionado con el desarrollo físico del niño. “Mens sana in corpore sano”, era una máxima muy tenida en cuenta ya por los clásicos. El ejercicio físico además de estar en relación directa con la salud, ayuda a fomentar la colaboración entre compañeros, aporta mayor agilidad física y mental, y otros aspectos importantes para el desarrollo de la persona.
     Los niños que hoy reciben educación serán los adultos de mañana. Por ello hay que cuidar con esmero su formación.

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